Conoce a la única diosa de NEPAL

Kumari, o Kumari Deví es el nombre con que se designa a una persona a quien se le considera como una diosa viviente en Nepal. Enidioma sánscrito, ku-mari significa ‘fácil-muere’, que era el nombre que recibían los bebés en la India, debido a que la medicina ayurveda no podía evitar la altísima mortalidad infantil. Después, en idioma nepalí, kumari pasó a significar ‘niña virgen’.

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Una Kumari es un niña en la prepubertad, que es seleccionada de la casta shakia, perteneciente a la comunidad nepalesa de Newari. La Kumari es venerada e idolatrada por algunos de los hinduistas del país, como también por budistas nepalíes, pero no por los budistas tibetanos. Mientras que existen muchas Kumaríes a lo largo de todo el territorio nepalí, contando que algunas ciudades ostentan varias de ellas, la más conocida es la Kumari real de Katmandú.

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Se cree que una Kumari es la reencarnación de la diosa Taleju hasta que la niña comienza a menstruar, después de lo cual, los nepalíes creen que esta diosa se desencarna de su cuerpo. Igualmente, una enfermedad grave o un accidente que ocasione un profuso derrame de sangre, también son consideradas como posibles causas para que ella pueda retornar a su previo estado como una niña normal.

Kumari Durga

Nepal's new Kumari (Living Goddess) Shreeya Bajracharya, 6, takes her seat to perform rituals at a temple in Bhaktapur on the outskirts of Kathmandu on October 14, 2008. Hindu devotees offer prayers to the living goddess at the temple during the formal conclusion of the 15-day long Hindu festival Dashain (Durga Puja). AFP PHOTO/Prakash MATHEMA (Photo credit should read PRAKASH MATHEMA/AFP/Getty Images)

La kumari de Tokha –Dangol, de nueve años– se convirtió en diosa viviente siendo un bebé. Se cree que los ojos de la kumari tienden un puente entre quien la mira y lo divino. En las fiestas religiosas se le pinta la 58 frente de rojo, un signo de energía creativa.

Con sumo cuidado para no contaminarse tocando el suelo en un día en que se ha invocado el poder de la diosa, Dangol es llevada en brazos por su padre hasta un palanquín que la elevará por encima de la multitud durante la fiesta de Bisket Jatra.

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Unika Vajracharya, de seis años, es entronizada en su primer día como la kumari de Patan. Sus pies reposan sobre una bandeja de ofrendas, y una deidad ofídica protege su cabeza.

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Aun siendo una diosa, Resuka, la kumari de Kilagal, de dos años de edad, se niega a comer. Según la creencia, si Resuka y la kumari real de Katmandú, que vive cerca, llegan a verse algún día, sus almas abandonarán sus cuerpos.

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Como otras kumaris, Dangol luce un maquillaje especial en las festividades. Pero no es solo el maquillaje lo que varía en las grandes ocasiones. Antiguas kumaris han declarado sentirse más fuertes y haber irradiado calor por la frente.

Kumari Puja mass worship in Kathmandu...epa02347864 A Nepalese girl wearing a traditional attire looks on during a Kumari Puja mass worship on Hanuman Dhoka Durbar Square in Kathmandu, Nepal, 21 September 2010. A total of 504 girls under nine years from across the country gathered for the mass worship. Nepal's first Kumari, or living goddess, Dil Kumari Shakya, aged 90, also attended the event whereas former King Gyanedra Shah's participation as guest of honor has been canceled apparently due to security reasons. The event was organized by the World Youth Hindu Federation.  EPA/NARENDRA SHRESTHA

En una tienda de Lagankhel y sentada en su trono, a Unika le ajustan un collar de plata al que se le atribuye la capacidad de imbuirla de poder divino. La primera misión de la nueva kumari es presenciar el baño ritual de la imagen de un dios de la lluvia.

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Cuidadores, sacerdotes tántricos y otros asistentes arropan a la kumari real de Katmandú, Matina Shakya, mientras la diosa viviente recorre la capital en un templo móvil de oro de 255 años de antigüedad durante la fiesta anual de Indra Jatra.

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En su tiempo libre, a la diosa se le puede ver comportandose como cualquier niña de su edad, pero jamás se le regaña.  Nadie se arriesga a enojar a una diosa viviente.

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