¿Cómo es ser LGBT en Turquía?

¿Qué futuro les espera a estas personas en el país de las encrucijadas?

Los amores de Patroclo y Aquiles y los de los héroes de la guerra de Troya, dioses y semidioses se quedan únicamente en mitos pasados de la felicidad homosexual de por aquellas tierras. Sin embargo, Turquía cuenta con artistas e intelectuales que han dado visibilidad a este colectivo desde siempre. Actualmente, de los casi 80 millones de personas que tiene el país se dice que más de tres millones son abiertamente homosexuales.

Muchos de estos homosexuales se organizan y crean actos y eventos de reivindicación y cultura. Pero suelen confesar sus escasas esperanzas de que la situación para ellos mejore a pesar de los acercamientos que Turquía intenta hacer creer que tienen lugar en su legislación con el fin de acercarse más a Europa.

Es cierto que como Irak o Jordania, en Turquía la homosexualidad es legal, pero esto es una oficialidad, en realidad la discriminación a las personas LGTB inunda la sociedad y la administración. Prueba de ello es que al contrario de lo que sucedión en 2014, tanto en 2015 como en 2016 la policía nacional ha impedido la celebración del Orgullo Gay en Estambul a fuerza de agua arrojada desde camiones cisterna con mangueras a presión contra los asistentes, además de gases lacrimógenos. Y por si todo ello fuese poco, efectuándose detenciones de los organizadores nacionales e internacionales.

Turquía tiene desde hace años propuestas unas leyes contra la discriminación por motivo de orientación sexual, pero parece que nunca llegarán a aprobarse al menos a corto plazo viendo que hasta el gobierno actúa impidiendo la celebración del Orgullo Gay.

Sin embargo, como muchos países árabes si permite el cambio de sexo a transexuales siempre y cuando implique una cirugía y reasignación de sexo.

Pero también, como todos los países árabes los homosexuales tienen prohibida la entrada en el ejército.

Las claves de esta involución hay que buscarla por un lado en el gobierno del islamista Erdogan que conduce al país en determinados aspectos a una intransigencia religiosa cada vez más peligrosa. Hay que recordar que en 1998 a Erdogan se le prohibió ostentar cualquier cargo público por haber leído públicamente un poema que fomentaba la intolerancia religiosa.

Por otro lado, la aceptación de la homosexualidad por parte de la sociedad no es mayoritaria y todavía hoy en día es frecuente encontrar en la prensa vergonzosos casos de los mal llamados “crímenes de honor” donde la familia o algún miembro puntual de la familia (frecuentemente el padre) mata al hijo homosexual.

Turquía es el único país musulmán de Oriente Medio donde la homosexualidad no está prohibida por ley.

Cr. portalalodiverso

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